Noticias de tecnología y robótica

Robots de rescate, una realidad no muy lejana

En un futuro no tan lejano, los equipos de ayuda y rescate de una zona de desastre, pueden incluir robots de cuatro patas que puedan ir a través de un campo minado, erguirse sobre sus patas traseras para abrir una manecilla caliente o hacer un agujero a través de una pared.

Estos robots-rescatadores pueden estar listos para su uso en los próximos 5-10 años. Ya se está trabajando hacia esa meta con principios de biomecánica, toma de decisiones y diseño mecánico para construir un robot que pueda hacer un trabajo físico real, como abrir puertas, romper paredes, o cerrar válvulas.

Robots de rescate, una realidad no muy lejana

Si hay un escape de gases tóxicos en un edificio, y se necesita cerrar una válvula del interior, pero es peligroso enviar a personas dentro, el robot lo podrá hacer. Va a hacer mucho más que salvar vidas.

Para ello, en la MIT se está fusionando los dos proyectos principales de su laboratorio: Cheetah, un robot de cuatro patas que corre y salta sobre los obstáculos de manera autónoma; y HERMES, un robot de dos piernas, cuyos movimientos y equilibrio se controla remotamente por un operador humano, como una marioneta o un robot "Avatar".

Los pequeños robots no sirven, pues es muy difícil para ellos hacer trabajo físico, por eso han desarrollado un robot más grande de cuatro patas para poder realizar las tareas físicas como los humanos.

Han elegido a Cheetah (guepardo) porque es el más rápido de todos los animales de tierra, y tiene varias sutiles diferencias que lo diferencian de otros animales. Un buen ejemplo es la forma de andar al galope. Es hermoso ver un caballo al galope, pero resulta que el galope tiene muy pocas ventajas en el mundo de la robótica.

Los animales prefieren movimientos más específicos a una velocidad dada por una compleja interacción de los músculos, tendones y huesos. Sin embargo, han hallado que el robot cheetah, con motores eléctricos, tenía una cinética muy diferente de su contraparte animal.

Por ejemplo, con motores de alta potencia, el robot era capaz de trotar a un ritmo constante de 22 kilómetros por hora, mucho más rápido que el trote de los animales en la naturaleza.

Es un proceso complejo encontrar principios útiles sobre las diferencias entre los animales y las máquinas. A veces obsesionarse sobre características animales puede obstaculizar el progreso en la robótica.

Si quieres más información sobre este tema, en este artículo se amplia.